El apetito es el deseo de ingerir alimentos y esta regulado por diferentes estructuras situadas en el cerebro.
Estas estructuras o partes forman lo que se denomina centro del apetito, y sus componentes son el centro del hambre y el centro de la saciedad.
La sensación de hambre viene dada por la necesidad del ser humano de cubrir sus requerimientos energéticos.
Cuando el centro del hambre se estimula aparece la sensación de apetito, pero si por el contrario el estimulo llega al centro de la saciedad el deseo de comer se detiene.
Quién controla las sensaciones;
El nivel de azúcar en sangre o glucemia es el encargado de enviar esos estímulos y así regular la ingestión de alimentos, por lo tanto el bajo nivel de azúcar en nuestro organismo nos induce a comer. Un ejemplo de esto es la sensación de hambre previa al desayuno.
La creatividad, los colores la variedad y la paciencia son las mejores armas para vencer la inapetencia y sobre todo HABITOS
Aprenda estas claves para que la hora de las comidas sea placentera. Algunas recetas pueden ayudar.
Consejos para abrir el apetito
Siga estas recomendaciones y posiblemente el niño comerá como un Liron:
- Todo entra por lo ojos y la comida no es la excepción. Crear y diseñar platos atractivos es fundamental para provocar. La idea es preparar recetas que estimulen al niño con figuras geométricas o formas de trenes, casas, carros, etc. Por ejemplo corte los vegetales y frutas como anillos o dé la carne en tiras.

- Los niños también pueden ser los cocineros. Permita que ellos intervengan en la preparación de los alimentos, porque así se los comerán con más ganas y satisfacción.
- En la variedad está el placer, ofrézcale al niño varias alternativas para comer con el objetivo de que él pueda escoger la que más le guste, así mismo sirva diferentes tipos de alimentos como frutas, vegetales, carne, cereales, panes y postres.
- Los colores estimulan los sentidos. Utilizar platos de tonos llamativos o con personajes infantiles ayuda a que el niño se sienta vinculado con la comida y tenga mayor interés al sentarse a la mesa.
- La rutina también hace al maestro. Cree hábitos alimentarios y establezca horarios de comida definidos. De esta forma, el niño se acostumbrará y tendrá hambre cuando llegue la hora de comer.
- Con la cuchara en la mano. Permita que el niño utilice los cubiertos y coma solo, en vez de darle la comida.
- Si es muy pequeño, déjelo utilizar las manos. Además, es importante que la familia se reúna a comer y lo acompañe.
- Entre gustos no hay disgustos. Tenga en cuenta qué le gusta a su hijo para poder brindárselo más seguido y mezclarlo con los alimentos que menos le agradan.
- La gratificación ayuda a superarse. Felicítelo cuando coma bien. Muéstrele su cariño y abrácelo.
Errores que se pueden evitar
Tenga en cuenta estas fallas y trate de no cometerlas. Estas conductas pueden empeorar la inapetencia:
- Menos dulces más apetito, evite que coma golosinas entre las comidas pues puede que le quiten el hambre y no coma a la hora adecuada.
- No prepare siempre lo mismo, los menús rígidos y comunes no incentivan al niño y le producen aversión a ciertos productos.
- Cada cosa a su tiempo, no permita que el niño vea televisión mientras come. Se puede distraer y es posible que pierda el interés en los alimentos.

- Evite usar alimentos como premios o castigos, esto puede malcriar al niño y le enseñará a actuar siempre por una recompensa.
- Cantidad no es calidad, no es aconsejable llenar de comida el plato ni obligarlo a comer como un adulto esto puede desmotivarlo.
- No prolongue el tiempo de las comidas, los niños no deben permanecer sentados por largas horas en la mesa hasta que terminen esto puede generar rechazo.
- Las vitaminas no son la solución, menos el uso de estimulantes del apetito porque pueden traer consecuencias, consulte a su pediatra antes de emplear alguno.

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