El sueño constituye una parte importante de la vida del niño
El diccionario define la palabra “sueño” como acto de dormir y también le da un segundo significado, describiéndolo como el acto de representarse en la fantasía de uno, mientras duerme, sucesos e imágenes.
 Nuestros sueños nos desvelan mediante símbolos, tanto nuestros más íntimos deseos como nuestros problemas, ya sean fobias, complejos, angustias, tensiones familiares o laborales, problemas sexuales o afectivos.
Normalmente dormimos unas 8 horas diarias, esto quiere decir que pasamos durmiendo una tercera parte de nuestra vida… así es que cuando tengas 6o años habrás perdido unos 20 sin hacer nada…increíble, no? Aunque parezca una paradoja, ese tiempo perdido es imprescindible para recuperarnos del desgaste producido.”Sin soñar es imprescindible vivir”
                                                                                  
   El recién nacido tiene un ritmo de sueño más corto que el del niño mayor o el adulto. Es decir, los ciclos de sueño-vigilia se producen varias veces en un día hasta que a los 4-6 meses este ritmo de sueño-vigilia se hace cada 24 horas (ritmo circadiano).
El niño de pocos meses tiene primero un sueño activo (movimientos de ojos, algún ruidito, gestos en la boca, movimientos de extremidades) y este es seguido de un sueño tranquilo.Ver imagen en tamaño completo
 A partir de los 4-6 meses las fases del sueño se van pareciendo a las del niño mayor y el adulto donde primeramente hay cuatro fases de sueño equivalentes al sueño tranquilo y una fase de movimientos rápidos de los ojos que corresponden al ensueño, es decir, al sueño que podemos recordar si nos despertamos en eses momento.
      Es muy importante saber que durante el sueño normal todos los niños (y adultos) tienen despertares, generalmente breves, que se continúan sin darnos cuenta con el sueño. En ocasiones son más prolongados y el niño se da cuenta que está despierto y puede reclamar los elementos que le facilitan conciliar el sueño.
      La cantidad de horas de sueño de los niños depende de la edad y presenta variaciones individuales.  Como referencia podemos establecer:
EDAD SUEÑO NOCTURNO (HORAS) SIESTAS (HORAS) HORAS TOTALES DE SUEÑO
1 MES 8.5 8 16.5
6 MESES 10.5 4 14.5
12 MESES 11 2.5 13.5
DOS AÑOS 11 2 13
CUATRO AÑOS 11 0 11
OCHO AÑOS 10 0 10
DOCE AÑOS 9 0 9
DIECISEIS AÑOS 8 0 8

 

Mejorar el sueño
Conceptos básicos y generales sobre el sueño de los bebés:
  • Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes.
  • Nadie puede enseñar a un niño a dormir: Los bebés ya saben dormir desde antes de nacer. No dependen de que nadie les enseñe. El dormir es una necesidad vital. Por eso la naturaleza ya nos prepara para hacerlo incluso antes de nacer.
  • El recién nacido (y anteriormente el feto) nace con dos fases diferenciadas de sueño: Sueño activo (muy parecido a lo que será el sueño REM) y sueño lento (que dará lugar a las diferentes fases de sueño: I, II, III y IV).
  • Aproximadamente alrededor de los 7-10 meses de vida ya han aparecido todas las fases del sueño, aunque su periodicidad y duración aún son diferentes del adulto. Recordemos que hasta los 4 años aún suelen realizar una pequeña siesta.
  • No será hasta los 5-6 años en que tendremos un sueño bastante parecido al adulto: Un solo periodo nocturno, sin siestas, y de una duración entre 8-10 horas.
  • Tanto niños como adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros ya dominamos la técnica de volver a dormirnos. Nuestros hijos aún no. Pero lo harán algún día por ellos mismos.
  • Antes de pensar que su hijo duerme mal, compruébelo.  Busque información contrastada sobre lo que es normal a cada edad.
  • Intente ponerse muchas veces en la situación del niño. ¿Qué puede necesitar? ¿Qué querrá? Mire la vida con ojos de niño. No malinterprete sus peticiones.
  • Los horarios que hacemos (y que intentamos que ellos sigan) no son los más adecuados.
  • Muchas veces la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto.
  • Llevamos miles de años sin “métodos para dormir
  • niños” y nunca ha habido mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo. Y todos acabaran durmiendo algún día.  No se deje influenciar por alarmismos.
  • Debido a referentes externos e internos, los niños acaban siguiendo un horario de 24 horas por si solos. El seguir algunas rutinas y mostrarles cuando es de día y noche con claridad, puede ayudarle en muchos casos, aunque no siempre.
  • Es importante crear un ambienta adecuado, evitando situaciones relacionadas que afecten la tranquilidad del niño.

Leave a Reply

Switch to our mobile site